
Quemazón
Una sensación de ardor o calor

Lo que sientes es real
Y hay formas de vivir mejor con él
SentirEntenderAvanzar
Un día común y corriente
Por fuera, parece que no pasa nada
El día empieza con algo sencillo. Hoy, hasta el roce del agua se siente distinto.
Lo que no se ve también se siente
Hay distintas formas de sentirlo
Encuentra palabras para contar la tuya

Una sensación de ardor o calor

Como pequeñas agujas sobre la piel

Una zona que se siente menos sensible

Punzadas que pueden sentirse eléctricas

Puede ser constante o aparecer por episodios
Tu día merece algo más que aguantar
El dolor también está en los momentos cotidianos

Un contacto sencillo puede sentirse distinto

El roce de las sábanas puede incomodar

Una pausa entre lo que haces y lo que sientes

No siempre es visible para los demás

El descanso también puede cambiar
El dolor neuropático se relaciona con una lesión o alteración de los nervios que llevan información entre el cuerpo y el cerebro.
Una evaluación profesional ayuda a identificar el origen y construir un plan seguro.
Encuentra orientaciónPequeños cuidados, más espacio para ti
Acciones que pueden acompañarte en tu día a día
Busca horarios regulares y reduce las pantallas antes de dormir
Empieza con poco y adapta la actividad con tu equipo de salud
Una alimentación equilibrada acompaña tu salud general
Respira despacio y haz una pausa antes de llegar al agotamiento
Busca una posición cómoda y evita lo que intensifica la molestia. No fuerces movimientos sobre un dolor agudo.
Evita el calor intenso en zonas con sensibilidad reducida. Anota qué sientes, dónde ocurre y cuánto dura para conversarlo en consulta.
No tienes que explicarlo todo para merecer apoyo

Hablar con alguien de confianza también puede formar parte de tu cuidado.
Información para acompañar tus decisiones
Es un dolor relacionado con una lesión o alteración de los nervios que llevan información entre el cuerpo y el cerebro. Una evaluación ayuda a identificar su causa.
El profesional evalúa tus síntomas y antecedentes. Describe dónde lo sientes, cómo se siente, cuánto dura y qué cambia en tu día. Puede indicar estudios según tu situación.
Los estudios se interpretan junto con tus síntomas y la evaluación clínica. Un resultado aislado no cuenta toda la historia de lo que sientes.
Busca una postura cómoda y reduce el roce de prendas o sábanas. Mantén una rutina de descanso y cuenta a tu equipo de salud si el dolor interrumpe tu sueño.
La actividad adaptada puede ayudar a conservar la movilidad. Empieza de forma gradual, evita forzar el dolor y solicita una rutina personalizada si tienes debilidad o problemas de equilibrio.
No la suspendas, combines ni aumentes la dosis por tu cuenta. Si no ayuda o produce efectos adversos, consulta para revisar el plan.
Busca atención urgente si el dolor aparece de forma súbita e intensa junto con debilidad nueva, dificultad para hablar, pérdida de visión, dolor de pecho o falta de aire. Consulta pronto ante heridas que no sientes, debilidad progresiva o pérdida de control de esfínteres.

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